En el estudio Lirio —caso ficticio: nombre, precios y cifras inventados— el facial de sesenta minutos se cobra a 450 pesos. La dueña puso ese número una tarde de marzo, después de mirar la lista de un salón de la colonia y restarle cincuenta «para que la gente pruebe». Seis meses después hace la cuenta con la hoja del curso: el material de cada facial cuesta 60 pesos, los setenta y cinco minutos que ocupa la persona que atiende valen 150 y los gastos fijos del local, repartidos entre los 120 servicios del mes, suman 125. El costo total es 335. A 450 pesos quedan 115, que son 25.6 por ciento del precio. No es que el facial no deje nada: deja menos de lo que ella creía, y lo deja con un margen que nadie decidió, porque el precio llegó antes que la cuenta. Esta lección invierte el orden. Primero se mide el costo del servicio, después se elige el margen y sólo al final se escribe el precio; cuando el número ya existe, se compara con el mercado, se revisa y se publica con sus condiciones a la vista.
El precio que se copia y el costo que no se ve
Copiar el precio del local de al lado es la forma más rápida de heredar un costo que no es el tuyo. Ese salón puede pagar una renta distinta, comprar el producto por volumen, tener dos personas en lugar de tres o estar cobrando por debajo de su propio costo sin saberlo; desde afuera nada de eso se ve. El precio copiado llega sin la información que lo sostiene: cuántas personas trabajan, cuánto cuesta el metro cuadrado, cuánto rinde el envase. Comparar precios sirve para saber dónde estás parada; no sirve para calcular. Y cuando la comparación se convierte en la regla, el negocio termina financiando la diferencia con su propio tiempo.
Un precio construido por dentro tiene tres piezas: lo que se consume en ese servicio, el tiempo que ocupa y la parte de los gastos fijos que le toca. Las dos primeras son directas y cambian con cada atención. La tercera es un reparto: la renta, la luz y el seguro se pagan completos aunque el mes tenga pocos servicios, así que se dividen entre los que se hicieron. Suma las tres y tienes el costo total del servicio; a partir de ahí, el precio es una decisión con aritmética, no una corazonada. El orden importa: si el precio se escribe primero, el margen que queda es el que sobra, y casi nunca es el que el negocio necesita.
Qué entra en el costo y cómo se mide cada pieza
El material se mide por consumo, no por compra. Un envase de 400 pesos que rinde cincuenta servicios cuesta 8 pesos por servicio, y ese número es el que entra a la hoja, no los 400. Lo mismo aplica al producto que se tira: la porción que se prueba, la que se derrama y la que se vence sin usar son costo del servicio que se hizo, no un imprevisto. Los desechables —guantes, toallas, aplicadores, limas— se cuentan por pieza. En el caso del estudio Lirio, material y desechables suman 60 pesos por facial: conviene anotar el desglose, porque cuando cambia el proveedor se revisa sólo el renglón que cambió.
El tiempo se mide con reloj, no con memoria: incluye la preparación de la estación, la atención y la limpieza posterior. Si la persona que atiende cobra por servicio, ese costo es directo y se anota completo; si tiene sueldo fijo, su costo vive en los gastos fijos y no se cuenta dos veces. Los gastos fijos del mes —renta, luz, agua, internet, seguro, mantenimiento y sueldos administrativos— se suman y se dividen entre los servicios realizados. Con 15,000 pesos al mes y 120 servicios, toca 125 por servicio. Costo total: 60 de material, 150 de tiempo y 125 de fijos, igual a 335. Los impuestos no se calculan en esta hoja: su tratamiento se consulta con un contador y esta lección no fija ninguna tasa.
Margen sobre precio no es lo mismo que markup sobre costo
Las dos palabras se usan como sinónimos y no lo son. El margen se mide sobre el precio: utilidad dividida entre precio. El markup se mide sobre el costo: utilidad dividida entre costo. Con un costo de 335 y un markup del 40 por ciento, el precio es 469, porque 335 por 1.40 es 469; la utilidad es 134 y, sobre el precio, representa 28.6 por ciento. El mismo 40 por ciento dicho de dos maneras deja 11.4 puntos de diferencia. Por eso una lista construida «sumándole 40 al costo» suele tener menos margen del que su dueña cree, y el error no aparece hasta que sube la renta o baja la agenda.
Para obtener un margen del 40 por ciento sobre el precio, la cuenta es una división: costo entre 0.60, que es lo que queda cuando el margen se lleva 0.40. Con 335, el precio mínimo es 558.33. Redondear hacia arriba, a 560, conserva el margen: 560 menos 335 es 225, y 225 entre 560 es 40.2 por ciento. Redondear hacia abajo, a 550, deja 215 y 39.1 por ciento. La diferencia parece pequeña en un servicio y deja de serlo en 120: son 1,200 pesos al mes. La regla práctica es escribir siempre la misma fórmula en la hoja y comprobar el resultado con la división, nunca con la sensación.

El margen es una decisión del negocio
No existe un margen correcto universal. El negocio decide qué margen necesita para reponer equipo, cubrir meses flojos y pagarse; también decide si el tiempo de la dueña se paga, cómo redondea y qué hace con los servicios que tardan más de lo previsto. Esas decisiones son configurables por cada establecimiento y conviene escribirlas, porque una decisión escrita se revisa y una costumbre no. Lo que no es configurable es la aritmética: si el precio queda por debajo del costo, cada servicio pierde dinero, y ningún volumen arregla una pérdida por unidad. Un precio de introducción puede ser una decisión consciente, con fecha de término y número de servicios, o puede ser una fuga que nadie firmó.
La comparación con la competencia tiene un lugar, y no es el punto de partida. Sirve después de tener el costo y el precio: si tu precio queda muy por encima del de la zona, revisa si el servicio incluye algo distinto o si tu costo tiene un renglón que se puede bajar; si queda por debajo, revisa si estás regalando tiempo. Nunca uses el precio ajeno como prueba de que el tuyo está bien. El competidor no conoce tu renta, tu agenda ni tu margen, y tú no conoces los suyos. La decisión de precio se toma con tus cifras y se explica con tus condiciones.
| Situación | Decisión | Razón |
|---|---|---|
| El salón de la esquina cobra 450 por el mismo facial | Comparar después de tener el costo; no igualar sin cuenta | Su costo y su agenda no son los tuyos; el precio ajeno no prueba nada. |
| El envase de 400 pesos rindió 50 servicios | Cargar 8 pesos por servicio al costo | El costo es consumo, no la compra completa del envase. |
| Se quiere «sumarle 40% al costo» | Calcular con la división si el margen buscado es 40% sobre precio | Con costo de 335, un markup de 40% deja 28.6% de margen. |
| El servicio tarda 90 minutos y se cotizó a 60 | Recalcular tiempo y precio, o cambiar el alcance | El tiempo no medido se paga con horas que nadie cobra. |
| Se anuncia «desde 350» sin decir qué incluye | Publicar el servicio, su alcance y el monto total | La información debe ser clara y el monto total visible (F-019, arts. 7 Bis y 32). |
| Un cliente pide un producto extra durante el servicio | Explicar el costo y pedir aceptación antes de aplicarlo | Los cargos y servicios adicionales requieren consentimiento (F-019, art. 10). |
Publicar el precio: monto total, condiciones y trato justo
Una lista de precios no es un adorno. La Ley Federal de Protección al Consumidor obliga a informar y respetar los precios, tarifas y condiciones aplicables (artículo 7); a mostrar de forma notoria y visible el monto total a pagar (artículo 7 Bis); y a exhibir a la vista del público la tarifa de los principales servicios, con caracteres legibles, dejando las demás disponibles (artículo 57). Esas tres obligaciones se cumplen con una hoja: nombre del servicio, qué incluye, cuánto dura y cuánto se paga en total. Si existe un cargo adicional posible, se dice antes, porque los servicios adicionales y los cargos requieren consentimiento previo del cliente (artículo 10).
La publicidad corre por la misma vía: debe ser veraz, comprobable y clara, sin inducir a error (artículo 32), y lo ofrecido obliga a entregarlo en esos términos (artículo 42). De ahí salen dos consecuencias prácticas. Un «desde 350» sin decir qué servicio corresponde a ese precio es información incompleta, no una promoción. Un «antes 600, ahora 450» sólo es válido si el precio anterior fue real y se puede comprobar. La autoridad que atiende estas reglas es la Procuraduría Federal del Consumidor, cuyos derechos básicos incluyen información, elección, seguridad y compensación (F-020). Publicar bien no es un trámite molesto: es lo que evita discutir en el mostrador un precio que ya estaba escrito.

Revisar el precio sin desordenar la lista
Un precio tiene fecha. Se revisa cuando cambia el costo del material, cuando sube la renta, cuando el tiempo real de un servicio se aleja del previsto o cuando la agenda cambia. No hace falta revisar los cuarenta servicios cada mes: empieza por los tres más vendidos, que suelen explicar la mayor parte de los ingresos, y por los que ocupan más horas de cabina. Con la hoja delante, la pregunta es una: ¿el margen de hoy sigue siendo el que decidí? Si la respuesta es no, hay tres caminos —subir el precio, bajar el costo o cambiar el servicio— y los tres se deciden con números, no con enojo.
Cuando el precio cambia, la lista se versiona: fecha nueva, precios nuevos y una línea que explique por qué. Los servicios ya vendidos y los paquetes ya pagados conservan sus condiciones, porque lo ofrecido obliga (F-019, artículo 42). El equipo necesita la lista antes que el cliente, y el cliente necesita saber desde cuándo rige. Y conviene una última comprobación: que el precio publicado, el que se cobra y el que aparece en el comprobante sean el mismo número. Cuando esos tres coinciden, el tablero de la siguiente lección se puede leer; cuando no, ninguna cifra del negocio es confiable.
Procedimiento: construir y publicar el precio de un servicio
Elige el servicio y escribe qué incluye
Un servicio por hoja: nombre, duración prometida, qué producto y qué pasos incluye. Si dos personas lo hacen distinto, primero se acuerda la versión que se va a costear; un precio sobre un servicio que cambia no se puede comprobar.Mide el material por consumo
Precio del envase entre los servicios que rinde, más desechables por pieza y la merma que se tira. Anota el desglose en tres renglones. El tratamiento fiscal de esa compra no entra aquí: se consulta con un contador.Mide el tiempo con reloj
Cronometra tres servicios completos, con preparación y limpieza. Promedia y multiplica por el costo por minuto de quien atiende. Si esa persona tiene sueldo fijo, no la cuentes aquí: su costo ya está en los gastos fijos.Reparte los gastos fijos
Suma los gastos mensuales del local y divide entre los servicios que realmente se hicieron el mes pasado, no entre los que te gustaría hacer. Ese cociente es el costo fijo por servicio y cambia cuando cambia la agenda.Aplica el margen y redondea
Costo total entre uno menos el margen decidido. Redondea hacia arriba, al peso o a la decena que uses, y comprueba con la división que el margen se conserva. Escribe la fecha del cálculo junto al número.Publica y avisa
Nombre, qué incluye, duración, monto total y condiciones. Avisa al equipo y a los clientes desde cuándo rige. Guarda la versión anterior: lo ya vendido conserva sus condiciones y lo ofrecido obliga.
Paso 1 de 6
Caso trabajado: el facial de 450 y el precio que sí cubre (cifras ficticias)
Los datos
Caso ficticio, nombre y cifras inventados. Estudio Lirio: facial de 60 minutos. Material y desechables 60; tiempo de 75 minutos a 2 pesos el minuto, 150; gastos fijos de 15,000 al mes entre 120 servicios, 125. Costo total 335. Hoy se cobra 450.Lo que deja el precio actual
450 menos 335 es 115. Sobre el precio: 115 entre 450, 25.6 por ciento. El facial no pierde dinero, pero deja casi 15 puntos menos que el margen que la dueña creía tener cuando copió el precio de la competencia.El precio con el margen decidido
Margen objetivo de 40 por ciento sobre el precio: 335 entre 0.60 es 558.33. Se publica en 560. Comprobación: 560 menos 335 es 225; 225 entre 560 es 40.2 por ciento. Si se redondeara a 550, quedarían 215 y 39.1 por ciento.Qué pasa si bajan los servicios
Con 100 servicios al mes, los 15,000 de gastos fijos se reparten en 150 por servicio y el costo sube a 360. Con el mismo margen, el precio mínimo es 600, no 560: 360 entre 0.60. Por eso el precio se revisa cuando cambia la agenda.La lista que se publica
Facial de 60 minutos, 560 pesos; incluye limpieza, hidratación, protector y registro de lo usado. La hoja queda fechada y firmada por quien la hizo. El precio anterior no se anuncia como oferta porque ya no está vigente.
Paso 1 de 5

Errores frecuentes
- Copiar el precio del competidor. El precio ajeno no trae su estructura de costos. Igualarlo puede dejar el servicio por debajo del costo propio, y el origen del problema queda invisible.
- Sumar el margen al costo. Un 40 por ciento sumado al costo de 335 da 469 y deja 28.6 por ciento de margen, no 40. La diferencia se paga en cada servicio del mes.
- Costear sólo la atención. La preparación, la limpieza y el tiempo de espera también ocupan agenda. Si no se cuentan, el precio se calcula sobre una hora que no existe.
- Contar la compra como costo. Comprar 9,000 de material no significa que el mes consumió 9,000. El costo del servicio es lo que se usó; el resto sigue en el estante.
- Publicar un «desde» sin condiciones. Un precio que no dice qué incluye no informa: confunde. La lista debe permitir saber cuánto se paga en total antes de decidir (F-019, arts. 7 Bis y 32).
Criterios para decidir
- Si no tienes el costo total del servicio, no publiques su precio: primero material, tiempo y gastos fijos repartidos.
- Si el margen se decide sobre el precio, calcula costo entre uno menos el margen; si se decide sobre el costo, dilo así y no lo llames margen.
- Si el precio queda por debajo del costo, cada servicio pierde: súbelo, baja el costo o retira el servicio.
- Si vas a comparar con la competencia, hazlo después de tener tu costo y usa la comparación para posicionar, no para calcular.
- Si un servicio tarda más de lo cotizado, mide el tiempo real antes de decidir si sube el precio o cambia el alcance.
- Si hay cargos adicionales, se informan y se aceptan antes de aplicarlos (F-019, artículo 10).
Comprueba lo que aprendiste
Un servicio tiene un costo total de 335 pesos y el negocio quiere un margen del 40 por ciento sobre el precio. ¿Cuál es el precio mínimo?
Un servicio cuesta 200 pesos y se vende en 300. ¿Qué afirmación es correcta?
Si un servicio cuesta 335 pesos y se vende en 469, el margen sobre el precio es 40 por ciento.
El precio que se anuncia debe mostrar el monto total que la persona pagará por el servicio.
Relaciona cada concepto con la operación que lo calcula.
Un servicio suma 250 pesos de material y tiempo, y 50 pesos de gastos fijos repartidos: su costo total es pesos. Con un margen del 20 por ciento sobre el precio, el precio mínimo es pesos.
Clasifica cada elemento según el lugar que ocupa al construir un precio.
Arrastra cada ficha a su categoría (o tócala y luego toca la categoría). También puedes usar el teclado.
Marca la línea donde el precio se decide sin cuenta.
Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.
Revisión rápida
Aquí se mira lo que ya fuiste acertando. Pulsa «Comprobar» para saber si puedes seguir.
Toma tu servicio más vendido y escribe tres renglones: cuánto material consume, cuántos minutos ocupa de verdad y cuánto le toca de gastos fijos. Calcula el costo total, decide un margen y divide. Después compara el resultado con el precio que cobras hoy y anota en una línea qué vas a hacer con la diferencia.
Tu texto se guarda sólo en este dispositivo.
Juegos
Memoria del precio construido
Tarjetas para construir un precio
Toca una tarjeta para ver la respuesta.
Para dominar este tema
Para dominar este tema hay que poder mostrar la hoja de un servicio con sus tres costos, la división que fija el precio y la lista publicada con su fecha. Toma hoy tu servicio más vendido y hazlo completo: material por consumo, tiempo con reloj y gastos fijos repartidos entre los servicios reales del mes pasado. Después decide el margen, divide, redondea hacia arriba y comprueba con la utilidad entre el precio. Si el número te incomoda, no lo bajes: revisa el costo o el alcance. La siguiente lección usa esta misma hoja para responder otra pregunta: cuánto se puede descontar sin regalar el margen.
Fuentes y estado de revisión
Fuentes consultadas:
F-019 · Ley Federal de Protección al Consumidor, artículos 7, 7 Bis, 10, 32, 42 y 57 (texto vigente, última reforma DOF 12-12-2025) · consulta: 2026-10-25 · alcance: Alcance federal en México: información y respeto de precios y condiciones, monto total visible, tarifas a la vista, publicidad veraz y comprobable, consentimiento para cargos y servicios adicionales. No fija tasas ni montos.
F-020 · PROFECO, Derechos Básicos de las Personas Consumidoras · https://www.gob.mx/profeco/documentos/derechos-basicos-del-consumidor?state=published · consulta: 2026-10-25 · alcance: Alcance federal, autoridad de protección al consumidor: enumera los derechos de información, educación, elección, seguridad y calidad, no discriminación, compensación y protección, con la LFPC como base. Es divulgación oficial, no el texto legal.
Estado de revisión: Revisión editorial, 2026-10-25. Revisión por profesional sanitario: no realizada, pendiente. Asesoría fiscal y financiera: no realizada, pendiente.
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