Al terminar una sesión, una persona dice que lleva tres semanas con la mano dormida. Quien la atendió responde: «si te sigue molestando, ve al médico». La persona se va sin saber a qué médico, con qué información ni si puede esperar. En otra camilla, alguien menciona que una pierna está hinchada y caliente desde ayer; ahí la frase «ve al médico» también se queda corta, porque lo que corresponde es una valoración urgente y ninguna maniobra sobre la zona. Derivar bien exige decidir la vía, nombrar el destinatario, entregar lo necesario y registrar lo que se recomendó. Esta lección entrena esa decisión.
Derivar es una decisión, no una frase amable
«Si te sigue doliendo, ve al médico» es una frase que se dice para cerrar la conversación, no para derivar. Una derivación útil nombra a quién, con qué información, en qué plazo y con qué límite. Sin esos cuatro datos, la persona sale con una sugerencia vaga que probablemente no seguirá, y el masajista se queda sin saber si algo importante quedó pendiente. Derivar es una decisión operativa: se toma antes de que la persona se vista, no cuando ya está en la puerta. La diferencia entre una derivación y un consejo suelto está en el destinatario y en el registro.
Hay dos vías que no se mezclan: la atención urgente y la consulta habitual. La primera no espera; la segunda se programa. La decisión no depende de lo impresionante que suene el relato, sino de si hay señales que no admiten espera y de si la persona puede llegar a un servicio de salud. El masajista no clasifica urgencias ni firma un diagnóstico: reconoce lo que no debe masajear y orienta por la vía que corresponde, con el protocolo del establecimiento como respaldo. Cuando la duda es razonable, se elige la vía urgente y se explica por qué.
Urgencia: lo que no espera
La vía urgente se activa con señales que las lecciones anteriores ya describen: una pierna hinchada, caliente o dolorosa de un solo lado; dolor súbito e intenso; un traumatismo importante; fiebre; pérdida de fuerza; alteración de la sensibilidad nueva; dolor en el pecho; dificultad para respirar; desmayo o confusión. Ninguna de esas señales se trabaja con masaje ni se «prueba» con una maniobra suave. La bandera roja vascular se explica en la lección 5 de este curso y aquí se remite a ella sin volver a desarrollarla.
En la vía urgente se detiene la sesión, se acompaña a la persona y se activa el protocolo del establecimiento: llamar a los servicios de emergencia, avisar a la persona responsable y no dejar sola a quien está mareada o confundida. No se moviliza la zona sospechosa, no se ofrece comida ni bebida y no se le pide que «camine para ver si se le quita». Si la persona se niega a buscar ayuda, se le explica el límite una vez, con claridad, y se registra la negativa. La decisión de llamar no requiere el permiso de quien está en riesgo inmediato.
Derivación habitual: lo que sí puede esperar
La derivación habitual es para lo que puede esperar una cita: dolor persistente sin señales de alarma, hormigueo recurrente, cambios de piel, dudas sobre medicación o una molestia que no mejora con el descanso. El destinatario natural es el médico familiar o el fisioterapeuta, según lo que la persona refiera y el acceso que tenga. El plazo lo define el servicio de salud; lo que el masajista decide es si la persona puede esperar a una cita o si la señal exige el mismo día. No se inventa un plazo clínico para presionar; se sugiere «esta semana» sólo como recordatorio operativo.
Una derivación habitual se prepara: se le dice a la persona qué se observó, desde cuándo y qué preguntas puede llevar; se le ofrece una nota breve si la necesita y se le recuerda que la decisión de consultar es suya. También se le explica qué no debe hacer mientras espera, si eso está dentro del alcance: por ejemplo, no trabajar la zona con presión fuerte ni ignorar un cambio nuevo. Y se acuerda si habrá seguimiento. La derivación no termina cuando la persona sale: termina cuando se sabe qué pasó o cuando se decidió no preguntar.

A quién y con qué información
Elegir a quién derivar es parte de la decisión. Para una duda general o un dolor persistente, el médico familiar es la puerta de entrada; para una molestia musculoesquelética sin señales de alarma, el fisioterapeuta puede ser el destinatario adecuado; para una señal urgente, los servicios de emergencia. Si la persona no tiene acceso a un servicio, se le dice con honestidad y se le orienta a la opción que exista en su localidad, sin inventar recursos ni prometer una cita. No se deriva «al médico» en abstracto: se nombra el tipo de servicio y la razón.
La información que se entrega debe ser mínima y útil: qué se observó, desde cuándo, qué se hizo en la sesión, cómo respondió la persona y qué medicamentos o condiciones declaró. No se incluye una conclusión sobre la causa ni se copia la ficha completa. Si se comparte por escrito, se hace con consentimiento y se limita a lo necesario; la LFPDPPP marca el marco general. La persona puede llevar la nota o pedir que no se comparta. El objetivo es que quien reciba la información pueda valorar, no que reciba nuestra opinión. Una nota de derivación no es un informe clínico.
| Situación | A quién | En qué plazo | Qué llevar |
|---|---|---|---|
| Pierna hinchada, caliente o dolorosa de un lado | Servicios de emergencia o valoración urgente | Inmediato | Hora de inicio, qué se observó, qué se hizo |
| Dolor súbito tras golpe o con fiebre | Urgencia | El mismo día | Cómo empezó, fiebre o golpe, medicamentos declarados |
| Hormigueo o pérdida de fuerza nueva | Valoración médica | El mismo día | Zona, cuándo empezó, qué se estaba haciendo |
| Dolor persistente sin señales de alarma | Médico familiar o fisioterapeuta | Cita próxima | Tiempo de evolución, qué alivia o empeora |
| Dudas sobre anticoagulantes o medicación | Quien prescribe | Antes de la siguiente sesión | Medicamento declarado y cambios recientes |
Qué no se dice
Hay frases que parecen inofensivas y hacen daño. «No es nada, pero ve al médico» descalifica lo que la persona siente y, a la vez, la manda a consultar; «es el nervio» o «es muscular» adelanta un diagnóstico que no se puede sostener; «deja de tomar eso» invade una decisión que corresponde a quien prescribe. Tampoco se dice «no vayas al médico» ni se promete que con otra sesión se resolverá. La derivación honesta usa incertidumbre explícita: «no puedo saber la causa desde aquí». Esa frase no resta autoridad: la sitúa donde corresponde.
El lenguaje se puede ensayar. En vez de «tienes una contractura», se dice «veo tensión y me refieres dolor; no puedo decir la causa». En vez de «no es grave», se dice «no veo una señal que me obligue a parar ahora, pero si cambia, consulta». En vez de «tómate esto», se dice «consulta qué te corresponde». Y en vez de «ya te vas a sentir mejor», se dice «hoy puedes estar más cómoda; si el dolor sigue, la valoración es la vía». El límite se explica sin dramatismo y sin diagnóstico. La persona se va con una acción clara, no con una etiqueta.

Registrar la derivación y cerrar el círculo
Toda derivación se registra: qué se recomendó, por qué vía, con qué plazo, si la persona aceptó y a quién se avisó. Ese registro permite responder si algo se complica y también evita repetir la misma conversación en la siguiente sesión. Si la persona acepta, se le entrega la información mínima o se le dice cómo pedirla. Si rechaza, se respeta su decisión, se anota y se le explica qué límites tiene el servicio. No se le condiciona la atención futura ni se le hace sentir culpable. El registro es para cuidar, no para cubrirse de una acusación.
El círculo se cierra con seguimiento si se acordó: una llamada o un mensaje breve para saber si consultó y cómo sigue, sin pedir detalles que no correspondan. Si la persona no quiere compartir, se respeta. Si la derivación fue urgente, el seguimiento se limita a confirmar que recibió atención y a registrar el desenlace. Y si el mismo tipo de derivación se repite, el establecimiento revisa su entrevista, sus criterios y su formación. Derivar bien también es una forma de aprender del servicio. Una derivación sin registro es una conversación que se pierde.
Procedimiento: derivar en seis pasos
Reconoce la señal
Separa lo que la persona refiere de lo que observas. Anota desde cuándo, qué cambió y si hay alguna señal que no admite espera.Elige la vía
Urgente si hay una señal que no espera; habitual si puede esperar una cita. Si dudas, elige la urgente y explica por qué.Explica el límite
Di qué observaste y qué no puedes saber desde la camilla. No adelantes un diagnóstico ni uses una etiqueta para convencer.Entrega información mínima
Nombra el servicio, el plazo y lo que la persona puede llevar: inicio, síntomas referidos, qué se hizo y qué declaró. Con consentimiento y sin copiar la ficha completa.Registra la derivación
Anota qué recomendaste, por qué vía, si la persona aceptó y a quién avisaste. Si rechazó, registra la negativa y los límites que explicaste.Cierra el círculo
Haz seguimiento si se acordó, sin invadir. Si el mismo caso se repite, revisa la entrevista y los criterios del establecimiento.
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Caso ficticio: la mano dormida de Tomás
Los datos del caso
Caso ficticio. Tomás, nombre inventado, tiene cincuenta y dos años y trabaja en oficina. Lleva tres semanas con hormigueo en la mano derecha, sin golpe ni fiebre, y pide «un masaje fuerte para desentumirla». No refiere pérdida de fuerza ni hinchazón.Lo que se decide
Se ofrece una sesión de bienestar en espalda y hombros con presión cómoda, sin trabajar la mano con fuerza, y se le explica que el hormigueo persistente merece una consulta. Se le sugiere el médico familiar o un fisioterapeuta, se le dice qué información llevar y se le entrega una nota breve con lo observado.Qué se registra y por qué
Se anota la recomendación, el plazo («cita próxima»), que Tomás aceptó y que se le explicó el límite. No se le dice que «es el nervio» ni que el masaje lo resolverá. Si hubiera pérdida de fuerza o hinchazón, la vía habría sido el mismo día. La decisión no fue diagnosticar: fue orientar con destinatario, información y plazo.
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Errores frecuentes
- Decir «no es nada, pero ve al médico». Descalifica lo que la persona siente y afirma una causa que no se conoce. Se describe lo observado y se explica por qué merece valoración.
- Adelantar un diagnóstico para que la persona se convenza. «Es el nervio» o «es muscular» suenan a certeza y pueden retrasar la consulta correcta. La derivación se sostiene en lo observado, no en una etiqueta.
- Recomendar, suspender o cambiar un medicamento. Esa decisión corresponde a quien prescribe. El masajista puede pedir que se consulte, no indicar qué hacer con la medicación.
- Derivar sin destinatario, información ni plazo. «Consulta a un médico» no es una derivación: es una frase. Sin los cuatro datos, la persona no sabe qué hacer ni cuándo.
Criterios para decidir
- Si hay una pierna hinchada, caliente o dolorosa de un lado, no se masajea: se activa la vía urgente y se remite a la lección 5.
- Si aparece pérdida de fuerza, alteración sensitiva nueva, fiebre o dolor súbito tras un golpe, la valoración es el mismo día.
- Si el problema es persistente pero no hay señales de alarma, se deriva por la vía habitual, se nombra el servicio y se registra.
- Si la persona rechaza una derivación urgente, se explica el límite una vez, se registra la negativa y se activa el protocolo del establecimiento.
- Si se comparte información con otro servicio, se pide consentimiento y se entrega sólo lo necesario.
Comprueba lo que aprendiste
¿Cuál de estas situaciones corresponde a la vía urgente?
La persona pregunta qué le pasa y no lo sabes. ¿Qué se dice?
Decir «no es nada» ayuda a tranquilizar y no tiene consecuencias.
Una derivación habitual puede esperar una cita y debe quedar registrada.
Relaciona cada situación con la vía y el destinatario.
Una derivación útil nombra a , con qué información y en qué . Decir «no es nada» es una forma de lo que la persona siente.
Clasifica cada elemento según la vía que le corresponde.
Arrastra cada ficha a su categoría (o tócala y luego toca la categoría). También puedes usar el teclado.
Marca la línea donde el razonamiento falla.
Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.
Revisión rápida
Aquí se mira lo que ya fuiste acertando. Pulsa «Comprobar» para saber si puedes seguir.
Piensa en la última vez que alguien te dijo «ve al médico» sin más. ¿Qué te faltó saber? Escribe cómo habrías querido que te lo dijeran: a quién, con qué información y en qué plazo. Después redacta la frase que usarías con una persona que rechaza consultar.
Tu texto se guarda sólo en este dispositivo.
Juegos
Memoria para derivar con claridad
Tarjetas para decidir la vía
Toca una tarjeta para ver la respuesta.
Para dominar este tema
Derivar es decidir una vía y ejecutarla con cuatro datos: destinatario, información, plazo y registro. La vía urgente no espera y no se masajea; la habitual se programa y se explica. En ninguna de las dos se diagnostica, se promete ni se recomienda medicación. Decir «no puedo saber la causa desde aquí» es una respuesta profesional, no una evasión. Y si la persona rechaza la derivación, se respeta, se registra y se sostiene el límite del servicio.
Fuentes y estado de revisión
Fuentes consultadas:
F-ML-DVT · MedlinePlus en español, «Trombosis venosa profunda» · https://medlineplus.gov/spanish/deepveinthrombosis.html · consulta: 2026-10-26 · alcance: Describe síntomas como calor y dolor por encima de la vena y recomienda buscar atención médica. Alcance general; no se usa para diagnosticar ni para clasificar la gravedad de un caso.
F-NICE-LBP · NICE NG59, dolor lumbar y ciática: recomendaciones · https://www.nice.org.uk/guidance/ng59/chapter/Recommendations · consulta: 2026-10-26 · alcance: Guía clínica del Reino Unido. Recomienda considerar la terapia manual sólo como parte de un paquete que incluye ejercicio (1.2.7) y excluye causas específicas. No es normativa mexicana ni una indicación individual.
F-COCHRANE-LBP · Cochrane, «Masaje para el dolor lumbar» (resumen en español) · https://www.cochrane.org/es/CD001929/BACK_masaje-para-el-dolor-lumbar · consulta: 2026-10-26 · alcance: Revisión sistemática internacional. Concluye que existe muy poca confianza en que el masaje sea un tratamiento eficaz para el dolor lumbar y describe efectos adversos leves. No se usa para prescribir ni para comparar técnicas.
Estado de revisión: Revisión editorial, 26 de octubre de 2026. Revisión por profesional sanitario o fisioterapeuta: no realizada, pendiente. Revisión jurídica: no realizada, pendiente. Lección de seguridad: no clasifica urgencias, no diagnostica ni habilita para ejercer.
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