Caso ficticio. Ramón, nombre inventado, tiene cincuenta y dos años y trabaja en obra. Su pareja le notó un lunar en la espalda que antes no le llamaba la atención; ahora tiene un borde que no es redondo y dos tonos de café. Ramón pensó que los lunares cambian con la edad y lo dejó pasar. Un mes después, el lunar sangró al secarse con la toalla. Buscó imágenes parecidas en internet, se asustó y compró una crema «para manchas» que no le sirvió. En la consulta, el profesional le preguntó cuándo lo notó, si había crecido y qué se había aplicado; Ramón no supo contestar. Esta lección no dice qué tiene Ramón: eso lo decide una valoración con exploración. Dice qué cambios se observan, cómo se describen sin ponerles nombre, cuáles se registran y en qué momento se pide consulta. La diferencia entre esperar con un registro y esperar con miedo es la información que se lleva.
Qué cuenta como lesión y qué no se puede concluir con la vista
En el lenguaje cotidiano, una lesión es cualquier zona de la piel que se ve o se siente distinta: un lunar, una mancha, un bulto, una costra, una descamación o una herida. La palabra no es un diagnóstico ni significa enfermedad grave: es un término descriptivo que sirve para ponerse de acuerdo sobre qué zona se va a observar. Un cambio en la piel no equivale a cáncer, pero sólo una valoración profesional puede distinguir unos de otros. Por eso la lección no enseña a reconocer una enfermedad en el espejo.
La vista sola no alcanza. La Academia Americana de Dermatología propone observar cinco rasgos —asimetría, borde, color, diámetro y evolución— y recomienda pedir cita con dermatología si un lunar o una mancha nueva cumple cualquiera de ellos (F-012 – AAD, lunares: signos y síntomas; consultado 2026-10-25). Ese es el uso correcto de la regla: una señal para consultar, no una sentencia. Una foto parecida en internet no confirma nada, y una aplicación que «analiza» la imagen no sustituye la exploración. El primer paso es describir el cambio, no nombrarlo.
La regla ABCDE, letra por letra
La A es de asimetría: si se traza una línea por la mitad del lunar, las dos partes no se parecen. La B es de borde: el contorno es irregular, borroso o festoneado en lugar de limpio. La C es de color: no es uniforme, mezcla tonos de café, negro, rojo o gris. La D es de diámetro: la AAD usa como referencia el borrador de un lápiz, unos seis milímetros, aunque aclara que un lunar puede ser más pequeño y aun así requerir valoración. La E es de evolución: el lunar cambia de tamaño, forma o color, o se ve distinto al resto.
La E es la letra que más pesa en la práctica, porque describe un proceso y no una foto fija. La guía clínica del IMSS retoma la regla ABCDE en español y señala que algunos especialistas agregan la E de evolución o elevación; también menciona una lista de verificación de siete puntos que puede ayudar en la revisión de lesiones pigmentadas (F-013 – GPC IMSS-099-09, actualización 2016; consultado 2026-10-25). Ninguna de las dos es una prueba casera: son vocabulario para describir lo que se ve y para explicar por qué se consulta. La diferencia entre «es que se ve raro» y «tiene el borde irregular y cambió de color en dos meses» es la diferencia entre una impresión y un dato.
El lunar que no se parece a los demás
Además de las letras, hay una comparación útil: el lunar que no se parece a los demás lunares de la propia piel. Si una persona tiene veinte lunares parecidos y uno es más oscuro, más grande o de contorno distinto, ese es el que se revisa primero. La AAD lo describe como un lunar que se ve diferente al resto o que cambia (F-012 – AAD, mapa de lunares; consultado 2026-10-25). La comparación se hace con el propio cuerpo, no con una foto de otra persona, con el ideal de una campaña ni con el recuerdo de cómo era hace años.
Hay dos síntomas que la gente menciona espontáneamente y que también son motivo de consulta: comezón y sangrado. La AAD indica que un lunar que cambia, pica o sangra debe llevarse a valoración dermatológica (F-012 – AAD; consultado 2026-10-25). Eso no significa que la comezón o el sangrado confirmen una enfermedad: significa que cambian la prioridad. Un lunar que pica porque roza con la ropa puede tener una explicación simple, pero esa explicación la da quien explora. En el registro se anota el síntoma con fecha y se evita la conclusión.

Otros cambios que también se consultan
No todo motivo de consulta es un lunar. Una herida que no cierra después de varias semanas, una costra o una descamación que persiste en la misma zona, o una mancha que sangra al secarse con la toalla son cambios que se valoran. En las uñas, el CDC describe que una infección fúngica puede cambiar el color, engrosar la uña y hacer que se quiebre con facilidad, y recomienda acudir a un profesional de la salud para que se haga una prueba (F-014 – CDC, tiña; consultado 2026-10-25). La prueba importa: sin ella no se afirma que sea hongo, y un cosmético no resuelve una infección.
Hay un grupo de señales que no admite la misma espera. La Academia Americana de Dermatología describe la piel roja e hinchada que se siente caliente y dolorosa como un cuadro que exige atención médica inmediata (F-014 – AAD, celulitis; consultado 2026-10-25). Eso es distinto de un lunar que cambió despacio: aquí la prioridad es hoy, no la próxima cita disponible. Si además hay fiebre, la zona se extiende rápido o supura, la urgencia es mayor. La lección no clasifica enfermedades: ordena la velocidad de la respuesta.
| Situación | Qué registrar | Siguiente paso |
|---|---|---|
| Lunar con borde irregular y dos tonos | Tamaño, fecha del cambio y foto con referencia | Cita con dermatología |
| Lunar que pica o sangra al secarse | Cuándo empezó y qué lo provoca | Cita con dermatología |
| Mancha nueva que crece en semanas | Primera fecha, tamaño y comparación | Cita con dermatología |
| Uña engrosada y quebradiza | Color, tiempo de evolución y uña afectada | Valoración para prueba |
| Herida que no cierra en tres semanas | Tamaño, supuración y tratamientos aplicados | Valoración profesional |
| Piel roja, caliente y dolorosa | Extensión, fiebre y tiempo de evolución | Atención médica inmediata |
Lo que no se hace con una lesión
Una lesión no se raspa, no se corta, no se quema ni se aprieta para «ver qué sale». Tampoco se cubre con maquillaje y se olvida, ni se expone al sol para «secarla». No se aplica un producto que promete eliminar manchas o lunares, ni una crema que le recetaron a otra persona. Si la lesión está en una zona que roza, se protege con un apósito limpio mientras se agenda la valoración; no se intenta extirpar en casa. Estas decisiones no son delicadeza: manipular una lesión puede cambiar su aspecto y dificultar la revisión.
También conviene desconfiar de dos atajos. El primero es la aplicación o el servicio que promete «quitar» un lunar, una verruga o una mancha sin valoración: un cosmético no trata infecciones ni lesiones, y una lesión que se extirpa sin estudio se pierde para el estudio. El segundo es la conversación en redes: una foto con filtros y una opinión de desconocidos no son una consulta. La AAD es clara en que un lunar con cualquiera de los criterios ABCDE requiere cita con dermatología (F-012 – AAD; consultado 2026-10-25). Pedir esa cita es la acción, no el último recurso.

Registrar el cambio y preparar la consulta
El registro de una lesión cabe en media hoja. Anote dónde está, con un dibujo sencillo del cuerpo si ayuda; cuándo lo notó por primera vez y si fue usted o otra persona; cómo era al inicio y cómo es ahora; si cambió de tamaño, forma o color; si pica, duele o sangra; y qué productos o remedios se aplicaron, con fecha. Agregue una foto con luz natural, una regla o una moneda junto a la lesión y la fecha visible. Si hay antecedentes familiares de cáncer de piel o medicamentos de uso habitual, anótelos: el profesional decidirá si son relevantes.
Para la cita, lleve tres preguntas. Primera: ¿qué observa en esta lesión y qué nombre tiene? Segunda: ¿qué debo vigilar y qué haría que regresara antes? Tercera: ¿hace falta una prueba o una revisión en otro momento? La guía del IMSS describe la autoexploración como parte del autocuidado, pero acompañada de exploración profesional y de envío a valoración cuando hay lesiones sospechosas; no fija una frecuencia que esta lección pueda prometer (F-013 – GPC IMSS-099-09; consultado 2026-10-25). El registro no diagnostica ni sustituye la consulta: sirve para que la conversación empiece por los hechos.
Procedimiento: revisar y registrar un lunar
- Revisa la zona con luz natural y, si está en la espalda, con ayuda de otra persona o de un espejo de mano. La luz del baño cambia el color; la del día es mejor referencia.
Caso trabajado: el lunar de Ramón
- Caso ficticio. Ramón, nombre inventado, notó un lunar en la espalda con borde irregular y dos tonos de café. No le dolía, así que decidió esperar a que creciera para consultar. Un mes después sangró al secarse con la toalla. Había comprado una crema «para manchas» y no sabía decir cuándo había empezado el cambio.

Errores frecuentes
- Esperar a que el lunar crezca para consultar. La evolución es precisamente uno de los criterios de la regla ABCDE. Esperar a que el cambio sea más evidente retrasa la valoración y no mejora la información.
- Aplicar una crema «para manchas» sobre una lesión. Un cosmético no trata infecciones ni lesiones, y puede cambiar el aspecto de la zona que se va a revisar. Se suspende y se anota qué se aplicó.
- Raspar, cortar o reventar una lesión para «ver qué sale». Manipularla puede provocar sangrado, infección y dificultar la revisión. Se cubre con un apósito limpio si roza y se agenda la valoración.
- Confiar en una aplicación o en una foto de internet. Una imagen parecida no confirma nada y una aplicación no explora la piel. La regla ABCDE sirve para decidir si se consulta, no para autodiagnosticarse.
Criterios para decidir
- Si el lunar cumple cualquiera de las letras ABCDE, agenda cita con dermatología.
- Si el lunar cambia, pica o sangra, no esperes a que crezca: registra y consulta.
- Si la piel está roja, hinchada, caliente y dolorosa, acude a atención médica inmediata.
- Si una uña cambia de color, se engruesa o se quiebra, pide valoración con prueba; no afirmes que es hongo.
- Si una herida no cierra en semanas, lleva el registro a valoración profesional.
Comprueba lo que aprendiste
¿Qué describe la letra E de la regla ABCDE?
Una uña cambia de color, se engruesa y se quiebra con facilidad. ¿Cuál es el siguiente paso adecuado?
Un lunar que pica o sangra confirma por sí solo que es cáncer.
La regla ABCDE sirve para decidir cuándo consultar, no para diagnosticar en casa.
Relaciona cada letra de la regla ABCDE con lo que describe.
La D de la regla ABCDE compara el diámetro con el borrador de un lápiz, de unos milímetros. La E significa y es el criterio que describe un cambio con el tiempo.
Clasifica cada acción según la respuesta que corresponde.
Observar y registrar
Consultar
Urgente
Marca la línea donde la persona toma una decisión riesgosa.
- Noté que el lunar de mi espalda cambió de color.
- Lo medí con una regla y anoté la fecha.
- Como no me duele, decidí esperar a que crezca para consultar.
- Le pedí a mi pareja que lo revisara con la misma luz.
- Agendé cita con dermatología para llevarle el registro.
Identifica la linea con error.
Revisión rápida
Se requiere 70% de aciertos para avanzar.
Piensa en un lunar o una mancha que te haya llamado la atención. Escribe dónde está, desde cuándo lo notaste y qué letra de la regla ABCDE lo describe mejor. Si cumple cualquiera, agenda una cita y lleva esa hoja; si hay rojo, calor y dolor, no esperes.
Juegos
Memoria de la regla ABCDE
| Termino | Definicion |
|---|---|
Tarjetas para observar sin concluir
Para dominar este tema
Un lunar o una lesión se observa con cinco letras y se registra con fecha, tamaño y síntomas; no se interpreta con una foto parecida ni se manipula en casa. La regla ABCDE y la lista de siete puntos son vocabulario para consultar, no una prueba casera. Tu siguiente paso es concreto: hoy, con luz natural, revisa el lunar que te llama la atención, anota las letras que cumple y toma una foto con una referencia de tamaño. Si cumple cualquiera, agenda dermatología y lleva esa hoja; si hay rojo, calor y dolor, acude a atención médica inmediata.
Fuentes y estado de revisión
Fuentes consultadas: F-012 · American Academy of Dermatology, «Moles: signs and symptoms» y «Skin cancer body mole map» · https://www.aad.org/public/diseases/a-z/moles-symptoms · consulta: 2026-10-25 · alcance: Alcance internacional. Criterios ABCDE, referencia de 6 mm, el lunar que se ve distinto y la recomendación de consultar al dermatólogo ante un cambio, comezón o sangrado. No es norma mexicana. F-013 · IMSS. Guía de Práctica Clínica IMSS-099-09, «Prevención primaria y detección oportuna del melanoma cutáneo en población general en el primer nivel de atención médica» (Actualización 2016) · consulta: 2026-10-25 · alcance: Alcance federal en México. Guía clínica de una institución pública: autoexploración acompañada de exploración profesional, ABCDE y lista de siete puntos, envío a valoración. Es apoyo a la decisión, no norma obligatoria; versión 2016. F-014 · American Academy of Dermatology, «Cellulitis: overview» y CDC, «Ringworm: about» · https://www.cdc.gov/ringworm/about/index.html · consulta: 2026-10-25 · alcance: Alcance internacional. La AAD describe la piel roja, hinchada, caliente y dolorosa y recomienda atención médica inmediata; el CDC describe cambios en la uña y pide valoración con prueba. No es norma mexicana. Estado de revisión: Revisión editorial, 2026-10-25. Revisión por profesional sanitario: no realizada, pendiente.